miércoles 2 de febrero de 2011

sábado 29 de enero de 2011

Banderas de nuestros padres

Muchos de vosotros habréis leído estos últimos días artículos como "Las ilusiones perdidas" publicado por El País o "La generación estafada" de Ignacio Escolar en Público. Cerca de cinco millones de parados ya y un 43,6% de paro juvenil en España. Está muy jodido el tema, sí. Hace un rato estaba siguiendo en Al Jazeera las últimas noticias sobre las revueltas en Egipto mientras escribía tonterías en twitter. Y entonces me he visto desde fuera en un plano contrapicado. Sentado, con el portátil sobre mis rodillas y viendo el mundo pasar por delante del televisor de una habitación de hotel. Y me he sentido un estúpido. He vuelto a la web de twitter y he escrito "Deberíamos estar quemando las calles. Pero no. Estamos aquí tuiteando". Y eso es lo único que he hecho.

Supongo que estamos lo suficientemente alieanados con playstations, iPhones, festivales de música y fútbol como para mover el culo y reivindicar lo que es nuestro. Mientras ponemos el grito en el cielo porque creemos injusta una ley sobre la propiedad intelectual, ahí mismo, se está destartalando poco a poco un estado de bienestar que ya no valoramos, porque no lo hemos ganado. En los artículos que he citado anteriormente se culpa a nuestros padres de habernos dejado la herencia de un sistema económico ahogado que no nos dejará desarrollar nuestros conocimientos y habilidades, o que en el mejor de los casos, nos permitirá hacerlo a un precio ridículo. Y tienen razón, pero a mí no me basta. Quizá, esa tradición judeocristiana (y tan española) de buscar al culpable, acusarlo y quedarse tranquilo mientras el humillado se autoflagela está todavía más extendida de lo que pensamos.

Sí, es cierto que nuestros padres no supieron ver más allá de sus narices. Es cierto que llevados por una ambición decente exprimieron todas las gallinas de oro que se les pusieron por delante. Lo hicieron mal, nadie les habló de planificación, de sostenibilidad económica, de ciencia e investigación y además les pusieron el crédito al 4%. Volcaron todo su hedonismo en nosotros y nos pagaron clases de piano, cursos de inglés en el extranjero, viajes a Punta Cana, carreras universitarias, masters... querían que hiciésemos todo lo que ellos no pudieron disfrutar. Porque ellos las pasaron putas. Porque sus padres les habían hablado de hambrunas y miserias. Porque tuvieron que trabajar para pagarse los estudios. Y porque ellos sí tuvieron que correr delante de los maderos para ganar la libertad.

Ahora, nostros montamos grupos en facebook para que no nos cierren seriesyonkies. Después bajamos a ver al Madrid y al Barça en nuestro bar de cabecera y nos rasgamos las vestiduras porque no nos dejan fumar mientras disfrutamos de los goles de Iniesta. Y después organizamos con las blackberries un botellón en casa de fulanito de tal. Al día siguiente los más afortunados iremos a trabajar 10 horas por una miseria y los menos se quedarán en casa reafirmándose en lo mal que está la cosa.

Seguramente no sea culpa nuestra. Probablemente es culpa de nuestros padres, pero de una cosa estoy seguro: ellos no estarían escribiendo esto en una mierda de blog. Ellos sí estarían quemando las calles.

jueves 18 de noviembre de 2010

Retroprogres

Yo fui la primera política en España en hacer campaña con una chupa de cuero. Sí camaradas, ¡con una chupa de cuero!. Eso sí que era cercanía, compromiso con la gente joven, con los obreros y con las mujeres. La chupa de cuero marcó un antes y un después en la política española. Queda mal que yo lo diga pero creo que, en ese preciso momento, fue cuando la democracia española alcanzó su verdadera madurez. No fue fácil repartir octavillas con mi chupa de cuero, porque ya sabéis: con el cuero en invierno te hielas y en verano te asas. Pero a mí no me importaba, porque yo ofrecía una ciudad distinta para todos los ciudadanos y ciudadanas, un futuro más molón para todos los jóvenes y las jóvenas de Madrid. Y claro, la peña te ve con chupa de cuero y piensa "¡eh tío!, cómo mola la Trini, ¿no?", y entonces te solidarizas con el gente y la genta que lo pasa mal, intentas luchar contra las injusticias y todas esas cosas de tan mal rollo que pasan en el mundo, ¿sabes?...


sábado 23 de octubre de 2010

Al Wasl, ¡oé!

Fran Yeste, el fino centrocampista de La Catedral, decidió este verano cambiar la ría bilbaína por el creek de Dubái. Y parece que no le va mal al chico. Su equipo lideraba hasta ayer la liga nacional y él se ha convertido en el nuevo ídolo del Al Wasl. ¡Yesti!, le jaleaban ayer sus hinchas en el partido que enfrentó a los dos primeros clasificados de la liga: Al Jazira (de Abu Dhabi) contra el Al Wasl (de Dubái). El partido comenzaba a las 20.00 horas de un axfisiante viernes en el Mohammed Bin Zayed Stadium y allá que nos fuimos, al son de los pasos del gran Alfonso, que lucía con orgullo la elástica rojiblanca por el Manhattan del Golfo.

El fútbol aquí en Abu Dhabi es gratis, o al menos para nosotros. Días antes habíamos conseguido abonos gratuitos para toda la temporada y ayer regalaban entradas en los aledaños del estadio aficionados de los dos equipos. Algo que no nos extrañó una vez dentro del estadio, al comprobar que el partido más vibrante de la competición sólo había congregado a la mitad del aforo que puede albergar el Mohammed Bin Zayed Stadium. Aún así, ayer pasamos a la historia futbolística de los Emiratos al asistir al partido más concurrido de la competición (más de 30.000 espectadores).

Como íbamos con Yeste, decidimos ver el partido con la hinchada del Al Wasl al que amablemente el equipo rival había cedido el aforo completo de uno de los fondos del estadio. Podría escribir varias páginas de esta bitácora describiendo mi más absoluta fascinación por la pintoresca afición del Al Wasl, pero creo que esta imagen de mi amigo Álvaro habla por sí sola...
Fotografía: Álvaro Bellido.

El partido fue lamentable. Creo que ninguno de los dos equipos sería digno de jugar en la Segunda División B española, pero nos divertimos mucho cantando Al Wasl ¡oé! a coro con la hinchada amarilla de Dubái. Además pudimos comprobar que el rubio de Basauri no ha perdido ese toque que enamoró a Bilbao, así como su elegante indolencia que desesperó durante años a la parroquia rojiblanca.

Por cierto, ganó Al Jazira por 2 a 1, pero eso fue lo de menos.

miércoles 20 de octubre de 2010

¿No te da vergüenza?

Que conste que suelo ser un buen cliente. Respetuoso, amable e incluso me atrevería a decir que indulgente cuando no se me presta un buen servicio en un establecimiento. Pero hace unos meses, y antes de venirme a vivir por estas tierras de Alá, pasé por una farmacia de Madrid para hacer acopio de los pertinentes ibuprofenos y paracetamoles que completasen un pequeño y precavido botiquín para un largo viaje. Cuando estaba pagando observé en el mostrador de la farmacia un anuncio de Power Balance. Inmediatamente le pregunté a la boticaria:

- ¿Vendéis estas pulseras aquí?
- Sí - respondió ella.

Y con indignada naturalidad le espeté a la farmacéutica:

- ¿Y no te da vergüenza?

Intentó disfrazar su dignidad profesional con justificaciones comerciales que no hicieron más que retratar su absoluto desprecio por la Ciencia y su profesión.

Que tuercebotas hay por todas partes, es algo por todos conocido. Pero que a partir de hoy, la nueva Ministra de Sanidad del Gobierno de España luzca en su muñeca este engaño al sentido común me parece la muestra más lamentable de las cotas tan altas que puede alcanzar la estupidez en los tiempos que corren.

jueves 14 de octubre de 2010

Disculpen las molestias

Como muchos de ustedes ya saben, hace un tiempo me preguntó mi jefe si tenía el pasaporte en regla. Cuatro meses después, sigue estando en regla y con una página donde figura mi permiso de residencia en los Emiratos Árabes Unidos hasta 2013.

Desde que llegué a Abu Dhabi no he dedicado a El Ritmo del Lunes el tiempo que se merece, ya sea por el exceso de trabajo; o bien porque mis ratos de ocio se han centrado en viajar, ver rascacielos y conocer a mis nuevos compañeros de trabajo (algunos de los cuales se están convirtiendo en auténticos amigos). También ha podido influir en ello esa herramienta del diablo en forma de microblogging llamada Twitter. Pero ésa es otra historia.

A partir de ahora prometo, aunque sea a empellones, dedicar algo de tiempo a esta bitácora para seguir disertando acerca de lo humano y lo divino,de lo triste y lo ufano, de fútbol y toros, de las mujeres y la crisis, o de las crisis con las mujeres… Y como siempre, a través de una aceptable construcción sintáctica, intentaremos resolver los grandes enigmas que acechan al ser humano desde su nacimiento:

  • Relación causa-efecto entre la Hipótesis de Gaia y la Alianza de Civilizaciones.
  • Cuando Alfonso Guerra afirmó que “a España no la va a reconocer ni la madre que la parió”, ¿estaba influenciado por la tesis del origen hispánico de Claudio Sánchez Albornoz o por la de Américo Castro?
  • ¿Satisface hoy en día una ingle?
  • ¿Qué ingle?

... Y también les hablaré de Abu Dhabi.

viernes 17 de septiembre de 2010

Gaudí y Unamuno

Don Miguel, que lee en el fondo de las almas no pronuncia una palabra más. ¿Hasta dónde aquella página viva había influido en el poema vivo de su alma?


Rafael Marquina

viernes 16 de julio de 2010

Y mientras en Madrid...

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viernes 21 de mayo de 2010

De Tony a Pepiño, pasando por Dios

"Compra terrenos, porque Dios no creará más".

Con esta frase instruía Tony Soprano a su hijo mientras le mostraba su nueva operación inmobiliaria en Newark. Hubo un tiempo (muy cercano) en el que muchos españoles parecieron escuchar esta salmo económico y los bancos lo bendijeron.

Como ya comentó acertadamente mi amigo A.C. en su artículo "Esto lo jodimos entre todos.org", las tribulaciones de la crisis y su penitencia deberían ser lloradas en primera persona del plural porque pocas familias españolas se salvarían de lanzar la primera piedra (ya sea por pensamiento u obra). ¡Por supuesto que los bancos, cajas y entidades de crédito tienen su enorme parte de culpa en la comisión del pecado!, pero culparlos sólo a ellos sería como acusar a los traficantes de la muerte del cualquier drogadicto. Cuando A.C. decía que todos teníamos la culpa, yo entendía ese Todos, así, con mayúscula; porque creo que las Administraciones también han pecado, aunque éstas de pensamiento, obra y omisión. Me explico:

A estas alturas de la película, creer en la lealtad de pensamiento (no hablo de moral, ¡ojo!) de la clase política es como tragarse lo de que los niños vienen de París, así que sigamos haciendo el examen de conciencia por la parte de la omisión. Aquí, y dejándome arrastrar más si cabe por mi subjetividad, creo que los políticos no quisieron ni les interesó poner vallas legislativas al vasto campo de la especulación.

Y llegamos a la obra (nunca mejor dicho). Mucho se ha hablado y escrito de recalificaciones, pelotazos urbanísticos, ausencia de licencias, alcaldes corruptos etc... En fin, todo relacionado con la vivienda. La vivienda es un asunto capital porque se trata de uno de los principios rectores de la política social y económica de nuestra Constitución (y no de un derecho como ella llama), pero nos guste o no, las casas siguen siendo propiedad privada. De lo que nadie habló durante la época de las vacas gordas fue de la obra civil y ésta, señores, nos incumbe a todos porque es pública. Es cierto que la construcción de obra pública siempre se ha planteado en términos económicos como un factor clave de crecimiento y dinamización pero no siempre es así, principalmente por dos motivos que resumo:

1. En muchas ocasiones el desarrollo que de una gran obra pública de transporte se espera sobre una población, sólo es posible si existe una principio activo que la justifique. Así se explica, por ejemplo, que en Italia la construcción de la "Gran Autopista del Sol" provocara a la postre el hundimiento económico y demográfico del sur cuando esta infraestructura había sido durante décadas la gran reivindicación de las regiones meridionales del país.
2. Si echaran un ojo a la partida presupuestaria que en España se dedica a la obra pública se quedarían asombrados. A su lado, los famosos pelotazos urbanísticos locales parecen un mal chiste. La gran parte de este presupuesto es justo y necesario pero otro porcentaje parece responder más a decisiones políticas que a la lógica técnica de planeamiento. La obra pública, y las infraestructuras de transporte en particular, son una extraordinaria arma de captación de voto, porque en este país cainita localista ¿quién no quiere una parada de AVE en su pueblo?. Y ahí están los políticos, dando al electorado lo que quiere oír: promesas de planes económicamente inviables de desarrollismo para sentarse en un escaño desde principios de los noventa...

...desde principios de los noventa hasta ayer, cuando el Ministro de Fomento José Blanco se pone el disfraz de la dignidad política (¡ja!) y reconoce por primera vez que se están construyendo en España obras innecesarias y que hay servicios (sobre todo ferroviarios) que son completamente insostenibles desde el punto de vista económico. Ya era hora de que alguien tuviese cojones para contar las verdades del barquero. El problema es que haya tenido que pasar lo que ha pasado para darnos cuenta de lo mal que lo estábamos haciendo y nadie (absolutamente nadie) en casi dos décadas haya querido gestionar racionalmente el desarrollo de la obra pública en España, por el ansia electoral de unos y la ambición ilimitada de otros.

Ahora, gracias a la machada de Pepiño muchos técnicos y obreros del ramo estamos rezando por no ir al purgatorio y así pagar los pecados de papá Estado, porque como bien dijo A.C.: "esto lo jodimos entre todos."

jueves 8 de abril de 2010

Me gusta el fútbol

Para todos los que el sábado, durante 90 minutos, perderemos orgullosamente los papeles...



Hinchada de Racing de Avellaneda, Argentina.

domingo 28 de marzo de 2010

Seis minutos

- Y tú, ¿qué le pides a la vida?.

- Que sea tan placentera como los seis minutos que fluyen cada vez que escucho "Entre dos aguas".




miércoles 24 de marzo de 2010

"Estos perros cada día son más tontos"

Mi abuelo vivió en el mundo de Delibes. Un mundo que ya no existe porque, aunque su escenario yace aún en la ancha Castilla, mucho tiempo ha pasado desde que el ingenio del hombre empezó a asesinar con su ciencia las vidas que le daban sentido. Don Miguel, desafiándola, se adelantó a esa cruel ingeniería coleccionando una a una las palabras que describían esas vidas.

Su labor de antropología literaria a mí siempre me traerá a la memoria aquellos paseos con mi abuelo Gerardo entre el polvo del Camino Poveda. Apoyado a cada paso en su cayado de roble me iba contando cómo legiones de segadores gallegos venían cada año a trabajar junto a ellos en la cosecha estival. Lo contaba como si lo estuviese viendo todavía en aquellos campos de trigo que ya entonces recogían y trillaban ruidosas New Hollands. Absorto en sus recuerdos, se deleitaba en el tesón de aquellos hombres que, desafiando el calor y el hambre, no paraban de "segar a hoz" huebras y huebras sin desmayo. Yo me los imaginaba con sombreros de paja abriéndose camino entre aquel oleaje de espigas como un bote perdido en la inmensidad de un mar dorado. Me parecía imposible que pudiesen, con el simple aldabonazo de una hoz, hacer el mismo trabajo que hoy las modernas cosechadoras solventan con insultante velocidad.

Aún soy incapaz de medir la fuerza mental de aquellos hombres que se introducían en la inabarcable meseta para, brazada a brazada, quitarle cada verano su manto a la tierra de Castilla. Por eso -gracias a mi abuelo y a Delibes- cada día reconozco la mezquindad de nuestros lamentos cuando suena el despertador.

miércoles 10 de marzo de 2010

Diccionario con sonido

Pasión

(Del lat. passĭo, -ōnis, y este calco del gr. πáάθος).

1. f. Acción de padecer.

2. f. por antonom. pasión de Jesucristo.

ORTOGR. Escr. con may. inicial.

3. f. Lo contrario a la acción.

4. f. Estado pasivo en el sujeto.

5. f. Perturbación o afecto desordenado del ánimo.

6. f. Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona.

7. f. Apetito o afición vehemente a algo.

8. f. Sermón sobre los tormentos y muerte de Jesucristo, que se predica el Jueves y Viernes Santo.

9. f. Parte de cada uno de los cuatro Evangelios, que describe la Pasión de Cristo.


... o esto otro:



domingo 7 de marzo de 2010

El debate de los toros

Muchos de los que me conocen y se dejan caer por estos pagos se habrán sorprendido de que no haya escrito una triste palabra sobre el debate de la prohibición de los toros en Cataluña. Lo que también habrán advertido es que últimamente no me enfrasco en estériles debates para intentar buscar comprensión donde no se ofrece. Cuando llegué a Madrid estas discusiones surgían casi por una necesidad propia de aceptación entre los demás. Necesitaba justificarme por el hecho de ser joven y que me gustasen los toros. Ahora ya no. He salido del armario taurino sin complejos. El otro día en el trabajo, hablando de todo un poco, comenté que el domingo iba a Vistalegre. Un compañero me preguntó que quién tocaba y le respondí: "Nadie. Voy a los toros". Observé algunas caras de extrañeza entre los comensales pero, al contrario de lo que hacía tiempo atrás, no comencé una insulsa explicación del origen de mi pasión taurina que habitualmente desembocaba sin remedio en una discusión pro-anti con alguno de mis amigos. Simplemente ya no me siento obligado a justificarme, me gustan y punto. No quiero hacer prosélitos de la causa. Ya no hay causa.

Y entonces llegó la propuesta de debate de la ILP en el Parlament de Catalunya... Reconozco que, a pesar de llevar ya un tiempo alejado de la causa protaurina para disfrutar a mis anchas de la Fiesta, me picó el gusanillo de la confrontación. Sobre todo me molestó mucho el tufillo político que exhalaba la propuesta. Ese mismo tufillo que dieron a entender muchos diputados del Parlament manifestando que la fiesta de los toros no tenía arraigo en la historia de Cataluña cuando por esos días aparecían en la prensa fotografías de Companys presidiendo corridas en la Maestranza. La propuesta a debate de la ILP me pareció un órdago a la libertad y una colección de tópicos demagógicos acerca del mundo del toro que siempre me han irritado bastante. Pero permanecí públicamente tan impasible como JT en una tanda de estatuarios. Lo hice por lealtad a mi reciente actitud, porque confiaba en que esto al fin y al cabo beneficiaría a la Fiesta y porque poco o nada se me ha perdido a mí por Cataluña. No obstante, también era consciente de lo mucho que nos jugábamos (y todavía nos jugamos) los taurinos en todo esto. Por eso he seguido esta semana con mucha atención las intervenciones en el Parlament. A las dos partes. A los contrarios para que prospere la ILP y a los antitaurinos. He de felicitar a todos los intervinientes protaurinos. Creo que han defendido de forma extraordinaria la Fiesta en todos los ámbitos, sin caer en descalificativos, dejando la política al margen, sin entrar al trapo de las provocaciones de los antis cuando se nos ha tachado de violentos, sangrientos y alguna otra cosa peor.

El primer día de intervenciones y tras las palabras de algunos defensores taurinos como Joselito, Barceló o Boix escuché las declaraciones de un miembro de Iniciativa per Catalunya Verds que, aunque aclaraba que el signo de su votación seguiría siendo favorable a la ILP, reconoció que "hoy estamos aprendiendo muchas cosas". Entonces empecé a pensar que a lo mejor no había sido tan mala idea esto de debatir en el Parlament de Catalunya el sino de los toros. Y lo sigo rumiando. No sé si fue justa la citación a este juicio, pero el caso es que estamos ahí y nuestros espadas lo están haciendo muy bien en el ruedo de la soberanía popular catalana. Han estado perfectos con el capote y la muleta. Sólo queda rematar bien la faena, a pesar de que alguna Esperanza de turno venga a ponernos la zancadilla por su afán de ser más papista que el Papa.

Mientras, yo sigo viendo esta corrida desde la barrera. El domingo pasado disfruté mucho en Vistalegre. Me emocioné con el arte de Morante; aplaudí a rabiar las ganas y buen hacer de Talavante; y me indignó que Cayetano venga a Madrid a torear fuera de cacho, pero siendo consciente del bien que un personaje como él le hace a la Fiesta. Aislado de las batallas que yo lidiaba cada semana en la barra de cualquier bar o de la que se está lidiando ahora en Barcelona, disfruté de una tarde de toros atípica pero especial: la primera vez que fui solo a una plaza de toros. Fue muy bonito.

Si quieren saber mi opinión: estoy tranquilo. Creo que la ILP no prosperará y que visto el buen hacer de nuestros representantes en el Parlament de Catalunya mi salida del armario está más que justificada. Además soy de los que piensa que las mayores amenazas de la Fiesta las tenemos en nuestro propio barco. Por eso, si algún día lo considero oportuno, volveré a saltar al ruedo. De momento, sólo hago mías las palabras del diputado del PSC David Pérez: "me gustan los toros... Sí, ¿qué pasa?."

jueves 11 de febrero de 2010

El ojo mágico

No sé si recuerdan unos libros que se pusieron muy de moda a finales de los noventa. Curiosamente no eran para leerlos sino para ser mirados. Sus páginas eran láminas que representaban a simple vista extraños mosaicos psicodélicos. Lo impactante de estos libros es que tras su inicial apariencia podían observarse sombrías imágenes en tres dimensiones. El procedimiento de "revelado" de los estereogramas era aparentemente sencillo. "Sólo" había que acercarse la imagen a la nariz y cruzar la visión de ambos ojos concentrándose en un punto fijo. Después debía alejarse la imagen lentamente hasta poder tener una panorámica de la composición tridimensional oculta.

Aún conservo cinco de estos libros mágicos en una estantería de mi casa y... ¿saben una cosa?. Nunca fui capaz de ver las imágenes ocultas. Ni una sola. Y lo intenté, juro que lo intenté cien veces con cada una. Pero era inútil. Me lloraban los ojos como si las hojas fueran de cebolla recién cortada. En las últimas páginas del libro estaban representadas en menor tamaño la colección de imágenes ocultas. Yo las observaba con la misma envidia de un niño de catorce años que ve a la chica de sus sueños besándose con el repetidor de la clase.

Hoy he vuelto a abrir uno de estos libros: el de las tapas granates. Pero esta vez ni lo he intentado. No quería llorar de nuevo.